25 Marzo, 2014

España, posición privilegiada

España, posición privilegiada

España es un país multicultural, situado en una localización geográfica privilegiada (entre África y Europa), muy rico en diversidad cultural debido a su pasado de convivencia heterogénea que la dota de un patrimonio histórico envidiable. De hecho, es el segundo país en número de declaraciones de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Aunque al hablar de cultura española todos los españoles comparten un imaginario común, las diversas regiones del país tienen sus propias manifestaciones culturales repartidas por todo el territorio y en todos los campos artísticos y culturales (sus lenguas, su gastronomía…).

El regionalismo es una de las señas de identidad de este país, marcado por el sentimiento nacionalista, promocionado y fomentado por las distintas fuerzas políticas. Esto se observa principalmente en las zonas del País Vasco, Galicia y Cataluña, y también en Andalucía, Asturias y Navarra. Otras zonas como Cantabria, La Rioja, Valencia, Aragón y Extremadura son más multiculturales y abiertas a la cultura general. Estas diferenciaciones entre territorios tienen su origen y explicación en las características geográficas. Las zonas montañosas propician la conservación de las costumbres y la cercanía al mar, la apertura hacia nuevos horizontes. El hecho de ser una península favorece la comunicación con otros territorios, al igual que el turismo.

Tradicionalmente, España ha sido, desde fuera, considerada más como parte del norte de África que como formante del sur de Europa. Especialmente por su cultura exótica y romántica de pastores, gitanas, toreros y ambiente religioso, que la hace diferente al resto de los países de esa comunidad.

Otra de las características particular de España es la fiesta nocturna hasta el amanecer, costumbre que propicia el calor y la archiconocida siesta después de comer.

Su arte queda reflejado en la arquitectura medieval que se reparte por todo el territorio peninsular, con influencias judías, cristianas y musulmanas.

Entre sus fiestas, destacan el Carnaval, San Juan, El Rocío, San Fermín, la Tomatina, los moros y cristianos, la tauromaquia y las Fallas, y entre sus bailes típicos se encuentra el flamenco, la jota, la muñeira, la sardana y la sevillana, entre otros.

Esta diversidad también se manifiesta en su gastronomía, especializada por zonas e imposible de resumir.

Actualmente, España se ha convertido en un país receptor de inmigrantes, enriqueciéndose así de otras cultural además de la riqueza ya contenida en su territorio. De esta manera, la cultura y la vida española, diversa pero llena de identidad, se enriquece y amalgama cada vez más.

A pesar de su baja renta per cápita, siempre se ha considerado a España un país con una alta calidad de vida entre sus habitantes, de ahí que sea de los destinos preferidos para la jubilación extranjera.

La crisis y la corrupción política han ocasionado gran mella en el bienestar, pero aún se conservan algunas ventajas con respecto a otros países que los españoles valoran, como la relación entre el trabajo y la vida y la salud (debido a la cantidad de fiestas, los españoles trabajan menos horas al año que la media del resto de países de la OCDE). La esperanza de vida es alta (82 años), también por encima de la media, y además con buena salud.

Lo peor de vivir en España actualmente es, evidentemente, la situación del empleo, los ingresos y la educación, los grandes lastres a los que el país tendrá que hacer frente.

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