24 Septiembre, 2016

La pensión de alimentos es una obligación

La pensión de alimentos es una obligación

¡Hay que ver los problemas que acarrea una separación (o un divorcio) a la hora de ponerse de acuerdo acerca del pago de la pensión de alimentos que le corresponde a una de las dos partes! Es algo, sin embargo, que yo no acabo de entender. Porque, aunque los padres decidan separarse, ¡no por ello el niño deja de necesitar el mínimo vital para vivir! ¿O no? ¡Entonces! Cuando Sebastián y yo decidimos poner fin a nuestra historia de amor después de 15 años de relación, lo estuvimos hablando largamente y todo ello parecía haberse quedado claro. Parecía… ¡Sí! Porque, a la hora de la verdad, sin la ayuda del letrado especializado en pensión de alimentos del bufete de Durán & Durán Abogados, ¡a saber lo que hubiera ocurrido con este asunto! A veces, crees conocer a una persona por haber compartido con ella años y miles de experiencias. Sin embargo, cuando pasa este tipo de cosas, te das cuenta que nunca llegas a conocer por completo a alguien. Lo cual, pensándolo bien, es lógico y normal puesto que ni siquiera a nosotros mismos llegamos a conocernos nunca, ¡pero llegar hasta los límites a los que llegamos es algo que no le deseo a nadie! ¡Es sumamente triste!

¿Cómo se calcula la pensión alimenticia tras una separación?

La pensión alimenticia se calcula basándose en las necesidades del niño y del nivel de ingresos de los progenitores. No obstante, desde el año 2008 se estableció con la mayor objetividad posible un baremo mínimo que cubriera las necesidades básicas del niño. Así pues, éste por hijo único ronda los 180 euros mensuales. Sin embargo, hay que saber que en los juzgados se aplica siempre la regla de la proporcionalidad en relación a los ingresos netos de los padres, del número de hijos, de las circunstancias y necesidades ordinarias y/o especiales de los niños. Por nuestra parte, Sebastián y yo sólo tenemos un hijo, pero en caso de tener varios, se debe tener en cuenta que la pensión no debe ser necesariamente idéntica para todos los hijos. Ello lo determina, en efecto, el juez de forma individualizada. Para establecer la pensión alimenticia la más adecuada y justa, éste también toma en cuenta –aparte de los salarios de cada progenitor– otros tipos de ingresos, como lo son por ejemplo los rendimientos de capital mobiliario o las rentas por alquileres, etc. Asimismo, la cuantía de la pensión de alimentos puede cambiar, es decir, subir o bajar según las circunstancias de la vida. A mí, me pasó… Pues, al poco de separarme, perdí mi trabajo. ¡Ya dice la sabiduría popular que las malas noticias y los tristes acontecimientos suelen ir siempre cogidos de la mano! Con lo cual, el juez dictaminó que la pensión alimenticia que pagaba Sebastián por nuestro hijo se incrementara. Fue a partir de ese momento que empezaron los problemas con mi ex marido, un hombre al que yo creía conocer, tal y como lo he subrayado más arriba…

Hay que saber que a los pocos meses de separarnos, Sebastián conoció a una chica que era veinte años menor que él, una mujer por la que perdió literalmente la cabeza. Gastaba todo su dinero en locuras: viajes hacia destinos lejanos en hoteles y restaurantes lujosos, coche nuevo y ropa de marca, etc., y a su hijo lo veía cada vez más como una carga, como un grillete en los pies… ¡Jamás en la vida hubiese yo imaginado una actitud similar de su parte! De siempre había demostrado ser un padre responsable y maduro. Ya no era el caso ahora e incluso se le “olvidaba” cada vez más recoger a nuestro hijo cuando le tocaba y, por supuesto, ¡pagar la pensión de alimentos que le correspondía! Tuve que optar por recurrir a profesionales de la abogacía y, en concreto, a especialistas en pensión de alimentos. El abogado especializado en ello del despacho Durán & Durán al que me dirigí estuvo en todo momento de lo más atento y volcado por completo en el dossier para que mi hijo y yo obtuviésemos la pensión adecuada. Dentro de un año, mi hijo cumplirá la mayoría de edad y quiere seguir estudiando. Al depender todavía de mí y al no tener ingresos propios, su padre deberá seguir pagándole una pensión alimenticia. Lo especifico aquí porque a menudo se cree la gente que al llegar a la mayoría de edad ya no es obligatorio. No obstante, sí que lo es siempre y cuando el hijo no sea económicamente hablando independiente.

Toda esta historia me entristece y todavía más cuando veo a Sebastián envejecido y de nuevo solo después de todo esto. Yo, por suerte, he encontrado de nuevo trabajo y desde hace poco un nuevo amor…