6 junio, 2017

Lenguaje no verbal para españoles con problemas de idiomas

Lenguaje no verbal para españoles con problemas de idiomas

Hace unos días me reía con un amigo acerca de eso de que los españoles no somos capaces de dominar bien ningún idioma, que decimos que tenemos un nivel medio de inglés pero nos sueltan a pedir una dirección o a reclamar la cuenta en un bar y no pasamos de la primera palabra. De hecho, nosotros somos más de gestos en nuestro país, pero también en el resto del mundo. No os penséis que funciona diferente. Ahora lo veremos. No obstante, no todo es tan drástico, ya que por suerte los traductores de Jti funcionan muy bien y no estamos desamparados en caso de que precisemos interpretar documentación del extranjero o pasar al español o del castellano a otro idioma algún texto. Luego os hablo más de ellos por si os hace falta y no os bastáis con el lenguaje no verbal.

Pues bien, aunque no hace falta ser como Charles Chaplin y Gloria Swanson, dos de los mejores actores del cine mudo, que sabían hacer llegar cualquier mensaje al público sin mediar palabra, lo cierto es que el lenguaje no verbal dice mucho, a veces más que las palabras, y conviene conocer más sobre él. Voy a contaros algunas peculiaridades que leí en un libro llamado Lenguaje no verbal para dummies y con el que disfruté mucho.

El lenguaje no verbal siempre delata y aunque es realmente difícil controlar los movimientos corporales en todo momento, con conocimiento y una buena práctica se puede conseguir. Hay un gran impacto en la inclinación de la cabeza, el temblor de los labios o el movimiento de los ojos en todas tus relaciones, puesto que son más reveladores que las palabras que salen de la propia boca. Así como también existe la repercusión de la postura corporal sobre el pensamiento y cómo las extremidades del cuerpo reflejan estados interiores, se aprende a percibir las señales de cortejo en el otro y también a demostrar confianza en el trabajo con los gestos.

Y es que el cuerpo siempre dice la verdad. Mientras las palabras cuentan historias que no tienen por qué ser ciertas, los movimientos del cuerpo, la gestualidad y las expresiones faciales nunca mienten. Las palabras pueden decir lo que quieran: “te quiero”, “te odio”, “soy feliz” o “estoy triste”. Si el cuerpo no va en la misma dirección, el mensaje será contradictorio. Y la gente siempre se fía más de lo que ve que de lo que oye.

Según el estudio del profesor Mehrabian, cuando dos personas hablan cara a cara sobre sentimientos y emociones, y si se produce una incongruencia entre las palabras y los gestos, un 7 por ciento del mensaje recibido llega a través de las palabras, un 38 por ciento a partir del tono y la expresión de la voz y un espectacular 55 por ciento por los gestos, expresiones y postura corporal. La conclusión de Mehrabian es que el comportamiento no verbal está directamente vinculado a las emociones, se sea consciente de ello o no. Aunque los más escépticos discuten los porcentajes de Mehrabian, lo que queda claro es que el lenguaje no verbal y la expresividad de la voz confieren significado al mensaje.

Según este libro, los gestos de las manos, además de reforzar el mensaje, expresan el deseo de comunicar con claridad. Basta con fijarse en los políticos bien entrenados cuando se suben al estrado. Las manos se mueven de forma precisa y controlada (no hay gestos exagerados, solo los necesarios para contar la historia que quieren). Al hacer una presentación formal, hay que usar gestos explicativos para que el público recuerde los puntos más importantes del discurso.

Por otro lado, al inclinar la cabeza hacia atrás, se ganan unos centímetros de altura y se envía una señal de autoridad. Si se inclina hacia un lado, puede que se quiera hacer las paces o coquetear con alguien. Esa inclinación lateral de la cabeza resulta muy seductora, porque expone el cuello en un gesto que denota cierta vulnerabilidad. Clark Gable, en Lo que el viento se llevó, cada vez que quiere seducir a alguien para obtener un favor, inclina la cabeza con mucho encanto. Este gesto causa en el receptor un aluvión de sentimientos de protección y compasión.

Además, las pupilas nunca mienten. Cuando están a gusto con lo que ven, aumentan de tamaño. En cambio, cuando algo no les gusta, enseguida se contraen y se hacen más pequeñas. Los ojos responden involuntariamente a los estímulos, sin que haya forma de controlarlas. Bueno, quizá sí, tomando ciertas drogas. Una opción nada recomendable. Cuando una persona aguanta la mirada, está diciendo una de estas dos cosas: o que nos encuentra muy interesantes, y con un gran atractivo; o que siente una profunda hostilidad hacia nosotros. ¿Cómo saber la diferencia? En las pupilas: en el primer caso, estarán dilatadas; en el segundo, contraídas.

Para proyectar una imagen de seguridad y confianza, el libro recomiendo cogerse las manos detrás de la espalda. Es una postura muy habitual entre los hombres de las familias reales. Y lo mismo puede decirse de militares de rango, policías que están de patrulla y directores de instituto que pasean por los pasillos. Con esta postura, demuestran que no tienen ningún miedo de exponer las partes más vulnerables del cuerpo (cuello, corazón, estómago) ante potenciales amenazas.

Por su parte, los pies que no saben estarse quietos son la viva imagen de la impaciencia. Los pies están diciendo que se quiere salir volando, pero la situación se lo impide y no tienen más remedio que aguantarse. Si la persona está de pie, sus pies irán dando golpecitos contra el suelo. Si está sentada con las piernas cruzadas, los pies girarán de un lado hacia otro, ahora de derecha a izquierda, y luego de arriba abajo.

Un traductor a mano nunca está de más

Pese a los gestos, hay que saber que la internacionalización nos está comiendo terreno a pasos agigantados a los que preferimos quedarnos en la comodidad de saber español. Bien para estudiar fuera, para hacer crecer nuestra empresa en el exterior o para ganar clientes y socios de otros países, conviene atraerlos sabiendo otro idioma, y si  no es así, contando con un traductor.

Jti está formada por un extenso y selecto equipo de traductores jurados nombrados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y especializados en la traducción jurada oficial de: títulos, escrituras públicas, contratos privados, certificados de defunción, balances financieros, resoluciones judiciales, pólizas de seguros, dictámenes médicos, informes técnicos, permisos de residencia, etc.

En Jti ofrecen el mejor servicio de traducción jurada y simple, fruto de más de ocho años de experiencia como grupo de traductores jurados-traductores jurados oficiales que es ya un referente en este sector a nivel nacional. Traducen diariamente a más de 30 idiomas: alemán, árabe, bielorruso, búlgaro, catalán, checo, chino, coreano, croata, danés, euskera, finés, francés, gallego, griego, hebreo, húngaro, inglés, italiano, japonés, latín, lituano, macedonio, neerlandés, noruego, persa, polaco, portugués, rumano, ruso, serbio, sueco o ucraniano, entre otros.