17 abril, 2018

Nuestro dulce más preciado

Nuestro dulce más preciado

Vayas al país que vayas encontrarás un dulce o alimento que es típico de allí y que se exporta al mundo entero. Pero no penséis que hablo de la comida típica de tal o cual localidad, eso es lógico pero lo normal no es que se exporte fuera de nuestras fronteras, salvo contadas excepciones como la paella, un plato alicantino y valenciano que cada vez se come más fuera de esas provincias, e incluso en países como Francia, Inglaterra o Alemania. Ahora bien, donde está pegando fuerte, pero fuerte de verdad es en América, tanto en Estados Unidos como en los países latinoamericanos, pero como ya he explicado, eso es una excepción.

¿Qué producto, confeccionado aquí desde hace siglos, se exporta cada año a otros países? Hagamos un poco de repaso, podría ser algún licor típico o incluso algún helado, pues ya sabemos que el mediterráneo es tierra de helados. Sin embargo, para exportar helados tendríamos que competir con Italia y mucho me temo que el país de los romanos saldría ganando. Así pues… ¿de qué podemos estar hablando? Una pista, es dulce, hay duro y blando, y se suele comer una vez al año. ¡Exacto! Del Turrón.

El sector del turrón emplea cada año a 3.500 personas y se producen unas 32.000 toneladas al año con un incremento del 2% medio cada año. En esta misma línea se encuentra el mazapán, pero es el turrón lo que realmente ha triunfado en el extranjero. Lo que es realmente curioso es el consumo que hacemos en nuestro país de este peculiar dulce navideño. Su fabricación, por antonomasia, es  en Alicante, en Jijona, de ahí que sus dos especialidades más típicas lleven ese nombre: turrón de Alicante y turrón de Jijona. Esto podría augurar que, por tradición, el mayor consumo en España se hiciera en la Comunidad Valenciana y provincias de la zona, pero no, en realidad son los que menos turrón consumen al año. Los que suelen llevar la delantera son Asturias, País Vasco y Cataluña. El norte es el principal consumidor de este producto en España, y no se quedan atrás otras áreas centrales, pero precisamente el este del país es el área que menor consumo hace casi todos los años.

En el extranjero

¿Quién se come nuestro turrón fuera de nuestras fronteras? La mayoría de los países importan turrón directamente de las fábricas de Jijona hasta sus supermercados, por lo que es bastante común ver ya un lineal durante diciembre y parte de enero en los grandes supermercados de Francia, Bélgica, Inglaterra, etc. Pero algunos consumidores prefieren asegurar su procedencia, por lo que optan por comprar el producto a través de la red en tiendas online como Turrones Iváñez.

Uno de los datos más reveladores el respecto nos lo da el diario El Mundo, en cuyo artículo asegura que en 2009 sólo se consumía fuera de España el 5% de lo que se producía, mientras que a día de hoy ya llegamos hasta casi el 20% de exportación, lo que revela un incremento importante en los mercados internacionales de este producto. El 87% se vende a estados de la Unión Europea, un 3% a Asia, y un 2,7% a América. También se exporta muchísimo a la zona del Golfo Pérsico y el norte de África, probablemente por proximidad, pero lo importante es que el turrón siempre ha tenido buena acogida en la mayoría de los países a los que llega. ¿Y quiénes son los países que más adquieren? Pues apuntad: Alemania, Reino Unido , Francia y Portugal.

Ahora bien, yo creo que el auge de este producto tiene su razón de ser en que no algo que se consuma durante todo el año. Los dulces, a la larga, cansan, al menos en su gran mayoría, por lo que la clave del turrón se encuentra en que el 89% de lo que se vende en todo el año en España, y el extranjero, se factura durante la Navidad (o previa a ella). Así, de año a año, tanto nosotros como los nuevos consumidores que viven fuera de nuestras fronteras, esperan con ganas la llegada de este fantástico dulce.

Al mercado nacional se destinas unas 30.000 toneladas de turrones y mazapanes al año, lo que viene a significar que comemos una media de medio kilo de turrón por familia. No está nada mal ¿verdad?