Badajoz, una provincia donde escaparse para reencontrarse

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Nuestro país es rico en tradicionales populares que a lo largo de los siglos las personas han ido conservando gracias a su tesón y su interés, y también porque formaban parte de su modo de vida y de su identidad. Estas tradiciones pueden estar relacionadas con actividades en el campo, con la gastronomía, con la música, la danza o la religiosidad, por poner unos ejemplos.

Y refiriéndonos específicamente a la religiosidad, es importante señalar que en Extremadura y más concretamente en Garbayuela, provincia de Badajoz, se guarda una tradición religiosa que se ha mantenido viva desde el siglo XVII gracias a la transmisión oral de generación en generación. Hablamos de “Los Auroros”, un culto mariano expresado en el canto de unas coplas y en el rezo del rosario antes del alba, que fue declarado, con fecha 22 de diciembre de 2021, Bien de Interés Cultural con carácter de bien inmaterial.

Es por ello por lo que mucha gente decide pasar unas vacaciones en algún lugar cercano o limítrofe a esta zona de Badajoz, para poder pasar unas vacaciones o un fin de semana disfrutando de la naturaleza, las costumbres o la gastronomía de esta tierra con sus exquisiteces típicas como jamón ibérico, torta del casar, la caldereta de cordero, la chanfaina de cabrito o las migas extremeñas. En este sentido, hay muchos parajes donde hospedarse, aunque uno de los más conocidos es La Pajarona. Ubicado en Siruela (Badajoz), es una casa rural de lujo que respeta la esencia de las casas solariegas de la comarca y que reúne todas las condiciones para descansar y disfrutar de la comarca.

La liturgia es siempre la misma. Sobre las cinco y media de la mañana los auroros se reúnen en la sacristía de la iglesia. La sacristía es el lugar donde se guardan los instrumentos que se usan en los cánticos, como panderetas, tambores, guitarras, laudes y el instrumento más importante, la campanilla, pues es la que avisa, dirige, da ritmo… En este lugar también se guarda la estrella (un farol con dicha forma), los faroles y el estandarte de la Cofradía con la imagen de la Virgen del Rosario en el centro.

La Cofradía se compone de dos clases de hermanos: los Activos y los Pasivos, además del Mayordomo o hermano mayor. Los hermanos activos tienen la obligación de levantarse de madrugada para cantar las coplas de la Aurora y rezar el santo Rosario todos los domingos y días festivos en el tiempo que lo permita que será desde el último domingo de septiembre hasta el día de la Inmaculada, 8 de diciembre, todos los domingos del mes de octubre y alternos los de noviembre. Además, desde el día de la Candelaria (2 de febrero), hasta el día de la Ascensión, todos los domingos alternos que transcurren entre esas dos fechas, excepto los de este mes. También hay Aurora el día del Corpus. A este calendario se incluye el día de kas ánimas (28 de diciembre) donde se entonan 18 coplas agrupadas bajo el título “El Reloj del Purgatorio”. Ese día uno de los auroros irá pidiendo de casa en casa para sufragar un funeral que se dirá después por todos los difuntos del pueblo.

En invierno a las seis de la mañana y al final de la primavera a las cinco, ya reunidos todos los auroros en la sacristía, se distribuyen en dos grupos, y por las distintas calles del pueblo comienzan a cantar coplas en las puertas de los hermanos pasivos y en las suyas propias. Cada grupo se acompaña con dos guitarras, una pandereta y una campanilla. Estas coplas son de letra fácil de comprender, recias y en tonos graves. La música con la que se acompañan es muy fácil, si bien no existe ningún documento escrito que nos muestre una sola partitura de ellas, se han ido transmitiendo oralmente de generación en generación. Actualmente se conservan 47, de temática muy variada, pero con un mismo fin, la invitación al rezo del rosario.

Cómo diferenciar a los hermanos activos y a los pasivos

Los hermanos activos llevan colgada del cuello una medalla con su distintivo. Esta se la deben colocar obligatoriamente el día de su patrona. Además, cada uno de los hermanos activos tienen colocada una en un lugar visible de su domicilio, puerta o ventana, una estampa de la Virgen.

Los Hermanos pasivos son aquellos vecinos que de forma voluntaria pagan una cuota para el sostenimiento de la hermandad. Ello les da derecho a que se les cante en su puerta una de las coplas, o si están de luto y así lo desean, se les rece un Padrenuestro, Ave María y Gloria por sus difuntos. Para distinguir el domicilio de estos, colocan una estampa de la Virgen, que les es entregada por el Mayordomo en el momento en que se inscriben en la cofradía en un sitio visible de la casa, como la puerta o una ventana. Son los que asisten con regularidad al rezo del rosario.

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