16 diciembre, 2019

Los trapos sucios (ya no) se lavan en casa

Los trapos sucios (ya no) se lavan en casa

Con esta frase típica del refranero español en mente, paseando por cualquier ciudad de España, puedes darte cuenta de que lo que antes sólo podíamos ver en las películas americanas, esas lavanderías de autoservicio en la que se encuentran el prota y la prota, que les pasa de todo menos lavar ropa, ha dejado de ser algo anecdótico y es un tipo de negocio que no deja de crecer en nuestras calles.

¿Por qué hoy sí?

El cambio en la tendencia es claro y el por qué puede responderse desde varios puntos. El primero, es el cambio en el estilo de vida y los hábitos. En general, las largas jornadas de trabajo, el deseo de reducir el tiempo que dedicamos a las tareas domésticas y la escasa conciliación familiar de nuestro país, hacen que el uso de estos servicios se haya convertido en algo habitual. La sociedad ha cambiado, los estudiantes se mueven más a lo largo del país, para acceder a la plaza que buscan, tenemos más jóvenes de intercambio viviendo de alquiler en pisos pequeños, y sin duda, estamos en la época de los “singles”: jóvenes solteros que quieren exprimir al máximo su tiempo libre y prefieren hacer uso de estos servicios, ya que les resulta más barato, ahorran espacio en casa y por lo general, los locales están muy bien acondicionados, lo que los convierte incluso en punto de reunión.

También nuestra forma de consumir ha afectado al sector de la lavandería tradicional. Antes eran imprescindibles para lavar prendas de gran tamaño o delicadas, que la gente no podía, por el volumen, o no quería lavar en casa por miedo a estropearlas. Hoy en día, las prendas son de menor calidad y de consumo rápido, por lo que nos arriesgamos a hacerlo por nuestra cuenta. Y es ahí donde encuentran su hueco este tipo de empresas. Ahora cualquiera puede lavar sus cortinas, edredones y mantas por unos 10 euros, con lo cual todo son ventajas.

Sólo con observar la velocidad con que proliferan podríamos contestar que se trata de una inversión rentable. Pero, ¿qué los lleva a serlo?

Después de la crisis, los emprendedores invirtieron en este tipo de locales porque se trata de un modelo de negocio en el que los costes de apertura no son muy elevados, además de que no se necesita ningún tipo de formación ni especialización para ser el propietario. Otra de las ventajas es que al tratarse de un negocio que genera ingresos de forma pasiva, no es imprescindible contar con empleados, lo que en un principio nos libera de muchas presiones.

Si arriesgo, ¿qué factores he de tener en cuenta?

Hoy en día en necesario calcular muy bien los riesgos a la hora de emprender, porque en la mayoría de los casos, la tendencia de recuperación de la inversión suele ser a medio-largo plazo. Es por eso que este tipo de negocio resulta tan atractivo: la inversión inicial no es muy grande, con lo que recuperarla será más sencillo y los costes fijos son muy razonables: en este tipo de locales, el precio del alquiler del local suele ser el gasto fijo principal. Es cierto que hoy en día este modelo de negocio está creciendo mucho en forma de franquicia y puede ser una opción a valorar, aunque tendremos que ser capaces de diferenciar si la franquicia nos está informando con números reales o está inflando las cifras. Después de eso, se trata de valorar la opción que mejor encaje con nosotros. Si decidimos informarnos por nuestra cuenta, según Lavatur tendríamos que valorar  la calidad de los equipos que vamos a comprar o alquilar, el servicio postventa, la rapidez con que gestionarán las posibles reparaciones y comprobar la experiencia de la empresa con la que vamos a trabajar.

En principio hemos de contar con presupuesto suficiente para cubrir el coste de las máquinas (lavadoras y secadoras), el acondicionamiento del local (albañilería, electricidad, fontanería, etc), y una provisión de fondos para los gastos iniciales, mientras nos damos a conocer, una vez puesto todo en marcha.

A la hora de escoger nuestro local sería interesante tener en cuenta factores como la ubicación y el tamaño. Un local bien situado es, sin duda, un inmejorable punto de partida. Hemos de pensar en que la población que resida en los alrededores sea suficiente, por lo que establecernos en zonas residenciales, será un punto a nuestro favor. Siempre será mejor que haya posibilidad de aparcamiento cerca de tu negocio, lo que facilita a los clientes la carga y la descarga. Y por supuesto, controlar la competencia: dependiendo de la densidad de población, la recomendación que se suele dar es que no haya un local similar en un radio de 800 metros.

En cuanto al tamaño del local, hemos de elegir con un poco de vista al posible crecimiento. Si quieres ampliar en el futuro y has escogido un local muy justo, es posible que no puedas sin cargarte tu imagen. Es importante que el espacio sea suficiente para colocar las máquinas, carritos de ropa, sillas o sofás cómodos y mesas para plegar la ropa…Ampliar metiendo más máquinas, si el espacio no es suficiente, llenandolo sin cierto orden, puede resultar perjudicial, ya que en este negocio una imagen que trasmita orden y limpieza es una seña de identidad. Es importante contar con cristaleras grandes que den a la calle y conseguir dar una imagen atractiva, por eso es importante no escatimar en luz. Todo tu negocio será tu escaparate: cuanta más gente se vea dentro, más llamará la atención y captará la atención de nuevos clientes.

Tomarnos nuestro tiempo en conocer a nuestros proveedores, saber cómo funcionan, la gama de los productos que les compramos y elegir unos de calidad, es desde el principio, una forma de fidelizar clientes. Al tratarse de un autoservicio, tanto los detergentes como los suavizantes se dosifican automáticamente en cada proceso de lavado, elegirlos como parte de nuestra marca nos hará diferenciarnos de la competencia. El olor a limpio al sacar la colada, y que perdure en el tiempo, es algo que todos agradecemos, cuanto más si tienes que salir de casa para ello.

Otra de las ventajas de este negocio es que lo puedes gestionar sin estar allí presente, por lo que instalar una cámara que puedas controlar desde el móvil, no es un gran gasto, pero hará que puedas saber qué ocurre en cada momento. Esto no quiere decir que te va a ir bien sin ocuparte de ello, pero al no tener que estar siempre presente para generar ganancias lo convierte una fuente de ingresos que te permite dedicarte a otro tipo de trabajo. Eso sí, ten en cuenta que la limpieza es un punto muy importante y que es algo que es recomendable mantener a diario.

Una vez puesto en marcha y conociendo nuestro margen de beneficio, seguir invirtiendo en nuestro negocio es necesario, como en cualquiera. Una vez establecidos poder contar con un servicio de entrega y recogida de prendas a domicilio, facilitará más la vida de nuestros clientes y puede convertirnos en imprescindibles. Tener buenos precios y mantener algunas ofertas en el día de menos afluencia, para atraer clientes, es algo a lo que también deberíamos prestar atención.

Como en todo, emprender requiere de compromiso y trabajo. Es cierto que, las características de las “autolavanderías” las hacen muy atractivas y rentables pero diferenciarnos, ofrecer calidad y ser resolutivos con los problemas que puedan surgir, son cualidades que cualquier empresa que quiera prosperar y tener continuidad, debe perseguir.