¿Por qué sufrimos tanto del estómago?

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Padecer alguna dolencia estomacal no es raro. De hecho sufrir retortijones, problemas de gases o acidez, es de lo más habitual. Tanto que en la mayoría de las ocasiones, por no decir siempre, eludimos la visita al médico porque es algo “normal”. Al menos eso pensamos, le restamos importancia y seguimos con nuestra vida, como solemos hacer cuando nos afecta alguna molestia de carácter leve y decidimos ignorarla como si con nosotros o nosotras no fuera la cosa. No pasa nada si las molestias remiten y desaparecen. Si pasa algo, cuando las molestias son recurrentes aunque sean de manera intermitente. Aunque no tiene porqué tratarse de algo grave, lo que está claro es que nuestro cuerpo nos está mandando una señal.

En la actualidad, los problemas gastrointestinales son de lo más común. Probablemente gracias a nuestra maravillosa dieta, cada vez menos mediterránea y los ritmos de vida que llevamos y nos incitan a mal comer o comer cosas poco saludables. De cualquier modo, la población en general, padece alguna molestia de índole gastrointestinal que puede manifestarse de varias formas.

La detección precoz de cualquier patología digestiva es fundamental para mejorar la calidad de vida de quien sufre problemas digestivos. Esto es más fácil de lo que parece, pues no es necesario esperar las largas listas de espera de los hospitales y puedes realizarte las pruebas necesarias en centros especializados como Alyan Salud, donde endoscopias y gastroscopias facilitan el diagnóstico de prácticamente cualquier patología que afecte al aparato digestivo.

Con unas medidas adecuadas es posible prevenir y controlar la sintomatología que presentan los cuadros digestivos. Síntomas, por lo general, molestos e incomodos que limitan nuestro día a día, nos ponen de mal humor y nos impiden sentirnos bien. Dentro de las medidas a tomar, están las farmacológicas y las dietéticas que hacen posible que se calmen las aguas del malestar existente en el tubo digestivo. Este malestar, se puede producir en la boca, el esófago, estómago o intestinos, e incluso en órganos como el hígado, la vesícula biliar y el páncreas que forman parte de nuestro aparato digestivo.

En datos, las patologías digestivas son tan frecuentes como un veinte por ciento en las consultas de atención primaria y un quince en ingresos hospitalarios. Las más habituales son la dispepsia, el síndrome del intestino irritable, la enfermedad de Crohn, la gastritis, hemorroides, estreñimiento, hepatitis C o diverticulitis. Cierto es que ninguna de estas enfermedades te va a matar, pero si te va a molestar. Muchas de ellas son crónicas, por lo que te acompañan de por vida y de vez en cuando, te recuerdan su existencia.

Las nuevas formas de vida dan lugar a nuevas enfermedades

Es así. Los cambios conllevan cambios y eso se aplica también a la salud y las enfermedades. Si bien es cierto que lo más habitual en la consulta es encontrar pacientes con hinchazón abdominal o dispepsia, las patologías son cada vez de mayor diversidad. Este malestar cursa con molestias que se atribuyen al aparato digestivo y se presenta con dolor en la parte alta del abdomen, ardor o diarrea. Algo más que habitual en la sociedad, sobre todo después de una comida copiosa en un lugar poco adecuado.

Sin embargo, el estilo de vida que llevamos en la actualidad, puede considerarse un claro responsable de estas dolencias. El estrés se apodera de nuestro día a día, la ansiedad y la tensión nos acompañan a todas partes y por consiguiente, se desencadenan nuevas patologías que hacen necesarios nuevos tratamientos. El estrés tiene una gran incidencia en el estado de salud y bienestar de las personas, tanto que posee la capacidad de alterar el buen funcionamiento del aparato digestivo sin pestañear.

Los especialistas en patologías gastrointestinales, aseguran que los trastornos funcionales que acometen al aparato digestivo han ido en claro aumento. Atribuyen este aumento al hecho de que la sociedad actual siempre va corriendo de un lado a otro generando el estrés que condiciona muchos de los trastornos digestivos existente. Se estima que entre el treinta y cuarenta por cien de los pacientes que acuden a consulta, sufren problemas derivados del estrés y la forma de vida.

En consecuencia, es esencial que se acuda al especialista en el momento en el que se produzca alguno síntoma digestivo. Lo más probable es que no exista ningún problema grave pero no está de más descartar las diferentes enfermedades que pueden ocultarse detrás de una hinchazón abdominal, la diarrea o el estreñimiento. Por lo tanto hay que dejar el miedo a que nos encuentren algo malo y acudir al médico para que, en caso de que el problema sea grave, se produzca una detección temprana que permita abordar el problema y ponerle remedio lo antes posible.

Como sucede con todo lo relacionado con la salud, no es nada recomendable recurrir a la automedicación, puesto que puede enmascarar el problema o agravarlo. Una simple hinchazón abdominal puede ser tan pasajera como esconder algo grave. Ante la reincidencia del malestar o en caso de que se produzca de forma aguda sin razón aparente, lo mejor es acudir a un especialista y salir de dudas.

Enfermedades más comunes en la consulta del digestivo

Como decimos, los problemas gastrointestinales, son más que habituales. Sufrir retortijones, dolor abdominal, acidez o nauseas, es algo que todos padecemos alguna vez en la vida sin que trascienda. Sin embargo algunas de las patologías que vamos a citar a continuación pueden suponer un proceso digestivo patológico y crónico que no remita si no se pone solución. La mayoría de problemas digestivos se pueden prevenir y controlar con las medidas adecuadas, pero antes hay que determinar, cual es el problema.

La dispepsia, se aplica a los síntomas recurrentes de indigestión que no tienen una causa evidente. Esta condición se manifiesta con una sensación de ardor y malestar en la región abdominal superior, distensión, saciedad precoz, eructos, náuseas e incluso vómitos. En la dispepsia funcional no se producen cambios evidentes en el tubo digestivo tras realizar pruebas. Si se encuentra un motivo desencadenante se denomina como dispepsia secundaria. Afecta a una de cada cinco personas y se palia con medicamentos genéricos salvo que sea consecuencia de otra patología.

Las siglas ERGE se corresponden con la enfermedad por reflujo gastroesofágico que se presenta cuando el contenido del estómago se devuelve al esófago. A consecuencia, el tubo de deglución puede dañarse por los ácidos gástricos. Sentir acidez y reflujos después de comer algo pesado es normal, pero cuando se repite y se vuelve molesto es necesario acudir al médico para aliviar el malestar. Un veinte por cien de la población padece ERGE. En casos leves, basta con un cambio en la dieta y antiácidos pero puede haber casos de mayor gravedad que requieran de cirugía.

Una de las enfermedades digestivas más conocidas y desconocidas a la vez es la celiaquía. Esta afección de carácter autoinmune, se produce cuando el sistema inmune del paciente, produce anticuerpos en respuesta a una ingesta de alimentos con gluten y prolaminas relacionadas. El intestino no puede absorber los alimentos provocando síntomas que van más allá del aparato digestivo. Un uno por cien de la población padece celiaquía pero muchas lo desconocen por tratarse de síntomas muy generales, como dolor abdominal, estreñimiento, falta de apetito, diarrea, náuseas, pérdida de peso, vómitos o deposiciones anormales.

Más que una enfermedad, el síndrome de intestino irritable, es un conjunto de síntomas que se presentan juntos, entre los que se incluyen dolor reiterativo en el abdomen y cambios en las evacuaciones (estreñimiento, diarrea o ambos). Esta condición cursa sin señales evidentes de daños intestinales o inflamación algo que ocurre en otras patologías. Afecta entre un diez y veinticinco por cien de la población y se desconoce su causa aunque se atribuye a unas anomalías nerviosas en los intestinos, movimientos musculares más fuertes, desbalance de la microbiota y estrés a edad temprana.

Similar a la anterior, la colitis ulcerosa, se diferencia en que es posible observar inflamación crónica de los tejidos que conforman el tracto digestivo. Afecta exclusivamente al colon y evoluciona de forma recurrente. Su incidencia es poca y los síntomas van en función de la gravedad de la inflamación, pudiendo sufrir expulsión de sangre en las heces, dolor abdominal, fiebre y pérdida de peso. Se desconocen las causas pero se atribuyen a una predisposición genética y la implicación del sistema inmune.

La gastritis es una de las enfermedades digestivas más comunes y hace referencia a un grupo de patologías que tienen en común la inflamación del tejido que reviste el estómago. Como sucede con otras condiciones que afecta al tubo digestivo, puede ser aguda o crónica. Una de las causas más comunes es la infección por Heicobacter pylori, aunque puede desencadenarse por otras causas.

Otras enfermedades habituales son las hemorroides, la enfermedad de Crohn o la diverticulitis, así como diferentes tipos de cáncer que afectan al tracto digestivo. La sintomatología es variada como se puede observar y no va acorde con la gravedad. De hecho sabemos que el cáncer de colon, uno de los más severos, no da síntomas hasta que es tarde. De ahí que la prevención y la detección precoz sean tan importantes. No hay que dejar que los ritmos que impone la vida, nos impidan gozar de una buena salud.

 

 

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