Visitar ciertos lugares sorprende. Alejadas de la fama y la gloria de los destinos turísticos más habituales, ciudades como Badalona atrapan. Eso se debe a que no se espera gran cosa de ellos, no se nombran como destinos turísticos relevantes y, en apariencia, no tienen nada que ofrecer. Llegar allí, a veces por recomendación, a veces por casualidad, sorprende, atrapa y crea adicción.
Los que descubren Badalona coinciden en que se trata de una joya escondida de nuestra madre patria que, además, espera a sus visitantes con los brazos abiertos. Cuna de una antigua cultura, playas de ensueño y una vida nocturna vibrante hacen que esta ciudad sea una perla desconocida de Cataluña. Visitarla implica empaparse de su riqueza histórica, degustar la gastronomía local y dejarse llevar y encandilar por un ambiente relajado. Su clima mediterráneo y la amabilidad de sus gentes invitan a quedarse o, por lo menos, retornar. Badalona te hace sentir como en casa, salir de lo común, aventurarse a explorar y llenarse de recuerdos inolvidables e imborrables.
Badalona es un hermoso rincón ubicado en un borde marítimo de Cataluña, a tan solo unos kilómetros de la archiconocida y ajetreada Barcelona, pero es una ciudad aparte que nada tiene que envidiar a su vecina. Sus playitas invitan a darse un baño en cualquier momento del año sin importar la temporada. Aunque para disfrutar al máximo de esta ciudad, lo mejor es ir en primavera y verano. En estos meses se puede disfrutar de su clima cálido y los festivales locales que animan las tardes y las noches. Para los amantes de las bajas temperaturas, las luces navideñas se muestran como un recibimiento mágico junto a las playas catalanas.
Llegar a este lugar tan especial es fácil; desde Barcelona se puede ir en tren, con un trayecto de tan solo quince minutos. Desde otros lugares, se puede ir en avión hasta el Prat y moverse en tren o en taxi, viajar en tren o en autobús, además de hacerlo en coche particular.
Lugares imprescindibles
Son muchas las ciudades eclipsadas por el encanto y reclamo turístico de Barcelona, como nos ratifican en VIP House Agencia Inmobiliaria en Badalona, que defienden su tierra como el lugar ideal para pasar las vacaciones y, por qué no, vivir allí en una de las viviendas que tienen en su cartera. Alrededor de la capital catalana existen destinos con un alto interés que pasan desapercibidos para aquellos que van a visitar Barcelona. Estos destinos pueden ser un aliciente ideal tanto estando de viaje por Cataluña como haciendo una escapada desde Barcelona para conocer un entorno nuevo. Badalona tiene una playa envidiable, un pasado romano y la sierra de Marina para coronarse con el verde necesario y unas excelentes vistas al litoral.
Visitar el Pont del Petroli es indispensable, ya que durante muchos años ha sido un lugar icónico que ver en esta ciudad. Se trata de una construcción de finales del siglo XIX que se utilizaba para descargar barcos de petróleo. A principios de este siglo, por petición popular, se convirtió en un reclamo turístico y, tras su remodelación, permitió pasear sobre el mar casi trescientos metros, proporcionando una vista del frente marítimo verdaderamente interesante. Al final de la pasarela había una ampliación que permitía observar el mar a cinco metros de altura. En la actualidad no se permite su acceso debido a la borrasca que arrasó la costa catalana, pero se puede contemplar y mantener en el recuerdo.
La Rambla de Barcelona es de sobra conocida, lo sabemos. Pero Badalona tiene su propia Rambla, que ha sido el lugar emblemático en el que las parejas, familias y amigos han paseado durante siglos mostrando sus vestidos, celebrando las fiestas tradicionales y marcando la vida y el ritmo social de la ciudad. Uno de los lugares imprescindibles para pasear.
El Paseo Marítimo de Badalona se extiende a lo largo de toda la ciudad, abarcando prácticamente los cuatro kilómetros de costa, aunque antes la Rambla era la reina indiscutible y lo sigue siendo, gracias a su extenso paseo copado de enormes palmeras, restaurantes y excelentes terrazas donde espera el aperitivo perfecto.
La Carrer del Mar y la Plaza de la Vila son puntos de interés por tratarse de la calle para ir de compras que empieza en la Plaza de la Vila, frente al Ayuntamiento y a dos minutos de la parada de metro, siguiendo en dirección al mar hasta llegar a la Rambla, siendo el punto perfecto para iniciar una visita a Badalona. Son varios los edificios que conservan el art decó de principios del siglo XX y se puede y debe echar un vistazo a los edificios adyacentes de la calle del Mar: Casa Clarós o la Casa Miquel Badia.
No puede faltar la gastronomía en esta calle comercial, así que toca parar y probar los frankfurts de la plaza de la Vila, al lado del Ayuntamiento, y los espectaculares croissants del clásico forn Bertrán.
Seguimos con la visita
Hay lugares inesperados. En Badalona vas a encontrarte con un famoso mono que ha decorado las etiquetas de las botellas de anís desde hace más de ciento cuarenta años. La fábrica de Anís del Mono abrió sus puertas en el año mil ochocientos cuarenta y ocho de la mano de los hermanos Boch Grau, que empezaron a comercializar esta archiconocida bebida en Badalona, después de obtener su fortuna con la importación de cacao y tabaco de las Américas. Frente a la playa, levantaron la fábrica de Anís del Mono que todavía hoy podemos visitar, en el año mil ochocientos noventa.
Esta marca sigue siendo la más vendida dentro de las bebidas anisadas del país, siendo gran parte de su éxito la original etiqueta en la que aparece una figura mitad mono, mitad humano, con un parecido similar al Sr. Charles Darwin. El museo fábrica Anís del Mono se ha convertido en uno de los imprescindibles a visitar en Badalona. En su interior se pueden descubrir todas esas anécdotas que rodean a la marca y conocer el proceso de producción del anís el tercer domingo de cada mes.
Si queremos conocer los orígenes de Badalona, no podemos dejar de visitar el barrio de Dalt de la Vila, enclave en el que se asentó la ciudad romana de Baetulo y en donde se encontraron los principales restos de la época romana. El museo de Badalona y el primer ayuntamiento que tuvo la ciudad se encuentran en este barrio, donde las calles estrechas y empedradas llevan a pasear por las antiguas masías que todavía permanecen en pie, la Torre Vella y la clásica estampa que ofrece la Iglesia de Santa María.
Ya que estamos en el barrio de Dalt de la Vila, tenemos que hacer parada obligada en el Museo de Badalona, que se nutre de la época romana de la ciudad, cuando era conocida como Baetulo. En el subsuelo del edificio es posible visitar los restos del Decumanus maximus, una de las principales calles de toda ciudad romana que se precie. También es posible visitar los restos de las antiguas termas de la ciudad. Entre las piezas más destacadas que tienen en la exposición se pueden contemplar la Venus de Badalona o la Tabula Hospitalis.
No puede faltar una excursión con subida al monasterio de Sant Jeroni, paseando por la montaña y disfrutando de la naturaleza que ofrece la Sierra de Marina para visitar el monasterio, una excelente muestra del gótico catalán y un enclave importante durante el siglo XV, visitado en numerosas ocasiones por los Reyes Católicos. El monasterio fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en el año dos mil catorce.
Además de la visita al monasterio, se puede seguir la ruta de senderismo que lleva hasta las ermitas de Sant Climent y Sant Onofre, alzadas sobre dos pequeños montes que ofrecen unas maravillosas vistas de Badalona y sus alrededores. Alargar la caminata permite llegar al poblado ibérico de Puig Castellar, en excelente estado de conservación.
Volvemos a Badalona y su corazón: a pocos pasos encontramos un verdadero pulmón verde de más de diez hectáreas, imprescindible visitar. El parque de Can Soley y Ca l’Arnús es parte de la historia de reivindicación popular de la ciudad. A mediados del siglo XIX, Evaris Arnús, emprendedor de la época, construyó su mansión en Badalona rodeándola de jardines románticos, donde acudía lo mejor de la sociedad, incluyendo a la reina regente María Cristina.
Con el paso del tiempo, el parque fue a menos hasta que la reivindicación popular logró unificar el parque público de Can Solei con el enorme espacio de Ca l’Arnus, de carácter privado hasta hace unas décadas. La remodelación de los parques mantiene ese estilo romántico de la época al mismo tiempo que incorpora los toques modernos con juegos para niños y una vegetación bien conservada.
Para finalizar la ruta, las playas de Badalona. La estructura alargada de la ciudad confiere casi cuatro kilómetros de playa. Todas ellas muestran a día de hoy una conservación excelente y unas aguas limpias que invitan a meterse en ellas y disfrutar durante el verano. Desde el puerto de Badalona hasta Montgat existe el rincón perfecto para cada bañista. Así que ya sabes, si quieres descubrir un lugar tan especial como interesante, Badalona es el destino.


