El sector de las franquicias en España

3 marzo, 2014

Las franquicias ofrecen a sus inversores la ventaja de un negocio creado, una marca estudiada y una clientela potencial que aumenta con la expansión de la presencia de España en Europa.

KFCEs un sector que no ha dejado de crecer a pesar de la crisis tras su creación a finales de los años 50 con la entrada de inversores extranjeros. Los primeros años de la franquicia en España fueron de desarrollo lento y tímido, debido al gran desconocimiento existente sobre este sistema empresarial. Es el momento de aparición de las conocidas Burger King y KFC. A partir de los años 80, las franquicias ya se conocen como negocios rentables, tanto para el franquiciador como para el franquiciado, con sus consecuentes mejoras a nivel económico y social para nuestro país. Aparecen entonces Don Algodón, Benetton y McDonald’s, las cuales contribuyeron a la popularización del sistema de franquicia. Además, a partir de este momento las marcas españolas triplican el número de firmas extranjeras.

Tal y como destaca el portal especializado Top Franquicias, en la actualidad España cuenta con 43 sectores de actividad, entre los que destacan la moda (ropa de mujer, masculina e infantil) y la hostelería, llegando a exportar modelos de negocio y expandiendo su presencia en el extranjero (25 % de los negocios). Entre estos dos sectores se reparte la mitad de las operaciones, crecimiento y facturación, aunque en los últimos años van despuntando algunos sectores nuevos dedicados al cuidado personal (como las franquicias de estética y nutrición), o productos especializados y autoservicios.

¿Cuánto se fuma en España?

3 febrero, 2014

Después de cinco años consecutivos de caída, el consumo de tabaco en España alcanzó a finales del año 2013 un mínimo histórico. Según datos del Comisionado para el Mercado de los Tabacos, entre enero y noviembre del año pasado la venta de cajetillas de tabaco se cifró en casi 2.200 millones, un 11,6 por ciento menos respecto a los datos de 2012, alrededor de la mitad respecto a los números que ostentaba la industria tabacalera hace un lustro -todavía indemne prácticamente frente a los efectos de la por entonces incipiente crisis económica- y el peor registro desde 1989, año en el que dicha entidad comenzó a elaborar estas estadísticas de comercio. Un balance nefasto que, además, despierta pronósticos poco halagüeños en lo que respecta al entrante 2014, en el que las previsiones se trazan a la baja, a pesar de la presencia de repuntes en la compra de tabaco de liar -7,4 por ciento de la cuota de mercado, unos 6,45 millones de kilos-, incentivada por su menor precio.

¿Cuánto se fuma en España

Entre las razones esgrimidas por el sector tabacalero, se encuentran los efectos de la ley antitabaco vigente -en vigor desde enero de 2011 y que a grandes rasgos prohíbe fumar en espacios cerrados de uso colectivo y en espacios abiertos incluidos en el recinto de centros educativos y sanitarios-, a lo que se suma además la de la adquisición cada vez más común por parte de los fumadores de tabaco ilegal, importado de manera irregular desde regiones limítrofes como Marruecos y Gibraltar, contrabandeado en grandes paquetes desde China o incluso elaborado dentro del territorio de la península y posteriormente vendido como falsificación. Este consumo ilegal tiene como consecuencia al mismo tiempo que el Estado deje de percibir un cuantioso porcentaje de los ingresos derivados de la industria tabacalera.

Un tercer motivo de queja es el incremento del consumo del cigarrillo electrónico, amparado por un vacío legal que no impide su uso en lugares vetados para el cigarrillo de toda la vida. Su venta, que ha generado cerca de 500 millones de euros en el territorio de la Unión Europea y que alcanza los 2.000 millones

La importancia de llevar a nuestros mayores a una residencia

3 febrero, 2014

De la misma manera que sucede con cualquier otro periodo de la existencia, la vejez comporta una serie de cambios biológicos y de hábitos de vida que, si no se afrontan con la debida flexibilidad y entereza, pueden convertirse en traumáticos. De esta no aceptación irracional del paso del tiempo, derivan diversos mitos populares acerca de los elementos más característicos de esta etapa. Si de pequeño nos asusta acceder a cursos superiores y compartir patio con los niños de más edad, de jóvenes sufrimos dudas a la hora de ingresar en la residencia universitaria y de adultos nos mostramos inquietos ante nuevos ambientes de trabajo, cuando alcanzamos la tercera edad estos mismos temores se trasladan a hechos novedosos de la vida cotidiana como en qué ocupar el tiempo libre y, sobre todo, cómo ajustar el espacio de vivienda a las demandas que exige la cambiante condición física y mental. Son miedos naturales al cambio, lógicos y comprensibles, pero que nunca se han de dejar caer en una fobia injustificada que termine siendo contraproducente para el bienestar y la calidad de vida de la persona. El caso de las residencias para la tercera edad es el paradigma de ello.

La importancia de llevar a nuestros mayores a una residencia

El repudio de las residencias de la tercera edad proviene del acervo cultivado en nuestro país a lo largo de décadas de miseria económica y de falta de respeto hacia la atención sanitaria, los cuidados sociales y este tipo de servicios orientados a la ciudadanía. Una situación que, afortunadamente, pertenece al pasado. Residencias de ancianos en Barcelona como la Benviure, demuestran que aquellos terribles tópicos falazmente perpetuados en el imaginario colectivo no se corresponden en modo alguno con la realidad de nuestros días.

Los centros de la tercera edad y las residencias geriátricas son lugares en los que el confort del hogar se combina con beneficios tales como la convivencia con personas afines en edad y carácter y, en especial, una atención médica y personal ininterrumpida, eficiente y atenta. Por desgracia, diversas cuestiones tienden a provocar que los ancianos padezcan un relativo aislamiento social,